Logo instagramHace unas semanas se publicó en su versión para Android la aplicación Instagram cuya finalidad es subir y compartir fácilmente las fotografías que tomemos con ella. Este programa cuenta con gran éxito en el mundo iOS y tenía curiosidad por probarlo. Tras estas semanas, me ha parecido bastante curioso y útil, aunque no termine de acostumbrarme al formato cuadrado de sus fotografías. Eso sí, lo que quería comentar es el comportamiento de un par de tipos de fotógrafo que he visto usándolo y cuyo comportamiento me ha chocado bastante.

En primer lugar tenemos a aquellos que usan Instagram para subir fotografías tomadas desde sus cámaras reflex y procesadas de la manera más profesional posible. Todo con el ánimo, supongo, de ser los que cuenten con unas imágenes más impactantes y subir en popularidad en las redes sociales. ¿Por qué? Instagram es una aplicación para subir fotografías tomadas en el móvil, justo en el momento en que la tomamos, y con un mini-procesado que aplica el programa a elegir entre unos cuantos tipos predefinidos. ¿Tanta necesidad tiene el personal de conseguir el aplauso y admiración del mundo que tiene que molestarse en subir una foto tomada con su reflex? Y recalco lo de molestarse, porque no es algo que se haga automáticamente o de manera trivial. En fin, no se si calificarlo como delirante o, directamente, triste.

El segundo tipo es aún peor. No me lo había cruzado hasta la semana pasada. Impresionante. Este tipo cumple la descripción del anterior pero añadiendo, además, ¡que ninguna de las fotos que sube son suyas! Esto ya me parece doblemente chanante. ¿Qué clase de mente perturbada puede pensar que subir fotos de fotógrafos profesionales a Instagram, sin citarlos por supuesto, le hace algún tipo de bien? ¿Solamente para que le doren la píldora los palmeros oficiales? ¡No lo entiendo!

Yo no se vosotros, pero estos dos tipos de usuarios, si es que se me cuela alguno en mi lista de favoritos, son automáticamente eliminados una vez que detecto este comportamiento. Me fastidia sobremanera esta actitud de “que listo soy” unida al “que tontos que son los demás”. En fin, patético.