Me he enterado de que hay un tipo que dedica las navidades a montar escenas del señor de los anillos con chucherías. No está mal. Se nota que los pobres guiris adolecen el hecho de no tener implantada en su tierra la sana costumbre del Belén y se aburren una barbaridad. Para que no quede atrás el orgullo patrio, me he permitido emular la hazaña con las golosinas que me han traido los reyes [*]. Como soy un viaje más antropocéntrico que el de los Uruk-Hai de gominolas, yo he hecho una carita. Un ojo rojo y otro amarillo. Spanish powa!

Cara

Si me atrevo a comerme los dos ojos ya tengo material para hacer otro post, ¿verdad? De momento me acabo de zampar un botecito de pica-pica. De esos que te lo vas comiendo a base de ir metiendo el dedo en el recipiente y rechupeteándolo. Con semejante procedimiento, normal que me tirara durante todo Barrio Sésamo comiendo uno de esos cacharros.

Y ya por último, ahora que hablamos de las chuches que nos han dejado los reyes. ¿Alguien se come el carbón? Este año tengo variedad: negro y blanco, pero no se yo… :-)

[*] Desde aquí quiero agradecer la cesión del ojo rojo por parte de Alicia, sin el cual no hubiera sido posible la consecución del reto. Y sí, podía haberme dignado a abrir el paquete con la pulsera de caramelos, pero no iba a dejar que se pusieran malos ¿no?