Por el módico precio de tres mensajes “premium” – es decir, cuatro euros con impuestos – y la inclusión en una lista de móviles a los que enviar spam – otro precio a pagar para quienes prueban este tipo de servicios – el cliente recibe una pantalla en blanco. Ha leído bien, cuatro euros por una pantalla en blanco.

Ángel Jiménez de Luis en Gadgetoblog explicando el “timo de la linternita”.