Cacique

Va siendo habitual que las marcas de bebidas alcohólicas monten “tenderetes” en los pubs como método de promoción, regalando algún detalle al que previamente ha consumido una copa de la casa. Últimamente se ha popularizado, además, un paso más de cara a la fidelización del cliente. A través de unas tarjetas con códigos promocionales, que pueden conducir a suculentos premios, instan a los posibles clientes a introducir dichos códigos en su página web para verificar si les ha tocado algo. Evidentemente, antes de poder comprobar el código hay que poner una cantidad de datos personales nada desdeñable. Nunca he sido amigo de ir regalando mis datos tan alegremente, por lo que no suelo caer en estas tentaciones.

Lo de ayer fue un paso más allá. Una simpática chica con el logotipo de Cacique bien visible y una PDA en mano, nos propone participar en el sorteo de un fantástico viaje para cuatro personas a no-se-donde. Para tan suculento premio, ni siquiera tenemos que consumir nada de la marca, basta con que le demos nuestros datos personales. ¡Que simpáticos son estos del ron fíjate!

Aunque una simple negativa bastó para que pasara de nosotros y no siguiera insistiendo en las bondades del concurso, se me cayó el alma al suelo al comprobar la cantidad de gente encantada de participar en tan ventajoso concurso. Si doy a alguien en esas circunstancias mis datos personales, ¿como se a donde debo acudir para ejercer mis derechos de modificacion y/o cancelación de datos? ¿Quien es el responsable del fichero? ¿Sería necesario a la hora de recolectar datos de esta forma entregar una especie de resguardo con la información registrada y a quien acudir en caso de querer modificarla o cancelarla?

Aún así, pensándolo un poco, ¿alguien sabe a cuanto se venden las listas con datos personales? Quizás podría salir a la calle y con unos cuantos cientos de incautos, vender la lista, pagar el premio (ante todo honradez) y usar el resto para ir rebajando cuota de la hipoteca, ¿no? Total, para lo que la gente valora sus datos, a nadie le va a importar, ¿verdad?