El Carranza en Cádiz siempre ha sido sinónimo de barbacoas en la playa. Más en mi caso que el fútbol es algo que no me atrae lo más mínimo. Desde hace unos catorce o quince años no he faltado nunca a la cita en la playa el sábado por la noche. Además, siempre he sido de los pringados que tenía que organizar toda la infraestructura, por lo que solía ser un día bastante intenso desde primeras horas de la mañana.

En los primeros años, éramos pocos los que acudíamos a la playa. Principalmente concentrados en la zona denominada “las barquitas”, justo enfrente de Isecotel. Con el paso de los años, la cosa ha ido degenerando. Las últimas barbacoas hemos tenido que hacerlas bastante más lejos con tal de huir de la masificación y buscar un rinconcito donde colocarnos. La lucha ha llegado a ser encarnizada ya que se extendió la moda de “parcelar” la playa desde la mañana.

Este año, sin embargo, no tenemos barbacoa. Tras varios años alentando a las masas desde el Ayuntamiento para que bajaran a la playa a batir el Record Guiness, ahora, tras las declaraciones de Costas, ha dejado interesar el promoverla. Me parece muy bien, todo el mundo sabe que una semana despues de la barbacoa no se puede pisar la playa. El caso es que nadie da la cara. Despues de tantos años de fomentar que venga cada año más gente (con las consiguientes molestias debido a la masificación), ahora resulta que en vez de tomar una medida firme (tanto Costas como el Ayuntamiento) se dedican a pasarse la pelota uno a otro.

Como buenos gaditanos, la mayoría del grupo de amigos que nos reunimos en estas fechas, trabaja fuera de Cádiz y ¡la barbacoa cae en jueves!. Podían haberla organizado para el martes, víspera de festivo, pero pronostico reiterados maltratos hasta que la gente se vaya olvidando de la barbacoa o, en su defecto, se convierta en un botellón multitudinario. El tiempo lo dirá. Por nuestra parte, tendremos que alquilar una casita algún fin de semana para reunirnos todos los amigos a darle al colesterol :-)

DSC00300

Esta es la zona en la que nos colocábamos los últimos años, mucho más tranquila que la playa Victoria.