Mmmmmm… ¡catástrofe! Acabo de dejar de ser veinteañero :-S Afortunadamente puedo seguir autodefiniéndome como universitario y pidiendo descuento en el cine por obra y gracia de la U.N.E.D.. Un yogurín que estoy hecho, vaya ;-)

Ya solo me queda preguntar en la oficina cuanto me va a subir el sueldo, porque bien es sabido que los veinteañeros no tienen responsabilidad ninguna y se lo gastan todo en cacharrillos, vicio y juergas. Sin embargo, ahora con 30 tacos, todo son recibos, facturas y amables cartas del banco, ¿no? (Aprovecho para saludar a la gente de la Agencia Tributaria que se van a pagar una buena ración de gambas con lo que les he tenido que ingresar :-S)

Total, que ya estoy hecho todo un “zeñó”. En el mejor de los casos ya me he fundido un tercio vida. De momento no va mal la cosa… :-)