Le vampirizo la entrada a Mario para continuar desarrollando un poco el tema desde mi punto de vista (que me da a mi que no cabría en un único comentario). Huelga decir que antes de leer esto deberías leer el original de Mario.

En el negocio de los discos (y lo marco bien lo de discos), el pobre músico, cobra un porcentaje ridículo de las ventas para pagar muchos vicios y bastante publicidad. Hasta ahí de acuerdo. Pero una cosa que me llama poderosamente la atención es que: ¡les pagan por hacer lo que ellos quieren! (via libre, carta blanca… aunque hasta cierto punto, eso sí)

Y me explico. Yo soy informático. Llevo un montón de programas a mis espaldas. Siempre he programado profesionalmente lo que mi jefe me diga. No me veo (al menos ahora mismo) programando algo por el simple hecho de que me guste a mi y luego intentar hacer negocio con ello. Es más, tampoco me veo firmando un contrato por mis próximos dos o tres programas (que nadie tiene ni idea de como serán: buenos, malos, mediocres, innovadores, más de lo mismo… etc). De igual manera, no se me ocurre llamar a las empresas en las que he trabajado reclamando una renta vitalicia por el software que he desarrollado. Pero claro, mi negocio es dar un servicio. Este servicio se traduce en programas. Yo programo y cobro. No programo y no cobro. Creo que ahora mismo todo el software que he ido generando estos años funciona en clientes finales y no se vende por ahí en forma de licencias de uso. Según oí a Stallman en una conferencia que dio en Cádiz, se estima que el 90% del software desarrollado cumple estas premisas. Por lo tanto yo me puedo ganar la vida ofreciendo un servicio. Cuando no ofrezca este servicio, ya no podré pretender cobrar por él.

Y ahora extrapolemos. Un músico profesional, ¿no debería hacer lo propio? Es decir, la música está por todas partes. ¿No pagan a músicos para que compongan la sintonía de los noticieros, anuncios, webs, series… etc? Música por encargo, claro que sí. Algo perfectamente lógico. ¡Ah! A lo mejor es que eso es un rollo, y “mi arte está por encima de eso”. ¡Anda! ¡Y la mía tambien! Pero hay que comer, ¿no? Yo disfrutaría como un enano programando lo que se me antojara (y al ritmo que yo quisiera). Y si es en un “estudio en el Caribe”, con la filarmónica de Londres en bañador y a mi servicio ¡para qué quiero más! :-D

Lo que sí que está claro es que el negocio y la oficina de un músico debería estar encima de los escenarios. ¿Por qué dar solo 15 conciertos en todo el mundo, en las mismas ciudades de siempre y para veinte, treinta o cuarentamil personas? No lo entiendo. Bueno, sí que lo entiendo: ¡es mucho más cómodo! Los músicos que tanto se quejan, si de verdad tienen un público que pagaría por ver una actuación suya en directo, ¿por qué no hacen más giras y en más ciudades? Ya está bien de que los grupos en contadas ocasiones bajen más allá de Madrid. Si se hacen cuentas, seguro que sale rentable hacer conciertos modestos (¿2000 personas a 15 euros la entrada por ejemplo?). Aunque claro, eso solo daría para vivir (bastante bien, eso sí) al día. ¿Por qué un músico tiene que ser millonario por narices? Parece ser que aquí sacas un disco con una canción que se hacer mínimamente popular y ya tienes derecho a vivir del cuento el resto de tu vida. Y si no puedes hacerlo es porque los que escuchan tu música son unos sucios y apestosos piratas, ladrones y halitósicos (el grog es lo que tiene). El hecho que quiero recalcar es que un músico puede vivir perfectamente de dar un servicio en forma de conciertos (además de merchandising y multitud de posibles negocios paralelos).

Yo aviso, os estoy apuntando en una lista a todos los que me llamais ladrón (o cosas peores) para no dejaros en entredicho comprando algo vuestro. Avisados estais ;-)