¿Quien no ha hecho el típico chiste cuando alguien quiere quedarse trabajando en algún departamento de la universidad sobre rodilleras y vaselina? Los casos son flagrantes. He conocido hasta cinco miembros de la misma familia en un único departamento.

Caso aparte merecen los libros publicados por los propios profesores, permitidos en los exámenes (sin fotocopias, claro está) y sin los cuales el suspenso está más que asegurado.

Si al final, lo más íntegros van a ser los de la tuna… :-D