Después de tanto tiempo escuchando hablar del cacharrillo de marras, lider indiscutible de ventas, uno se espera algo así como el gadget supremo, un cacharro que después de catarlo nos haga plantearnos como es que hemos sido capaces de vivir sin las comodidades y satisfacciones que nos proporciona. Nada más lejos de la realidad. Principalmente lo comparo con el player de MP3’s que he venido usando hasta la fecha, un Muvo^\2 de Creative, con algo más de dos años y que me costó su buen dinero (unos 230 euros, creo recordar). Estoy muy contento con este reproductor. Habrá quien piense que es una barbaridad gastarse semejante dinero en un reproductor portátil, pero el rendimiento que le he sacado estos años ha sido espectacular.

El iPod me lo ha regalado el banco por tener la nómina domiciliada tres meses. Hace tiempo que decidí no comprar en la vida un iPod. Pero claro, a caballo regalado… ;-) Cosas como estar limitado a usar un software específico y perder la garantía en caso de usar otro distinto, así como no poder disponer libremente de las canciones descargadas allí donde me encuentre es algo que me echa bastante para atrás. Si a eso añadimos que no existe un cliente oficial para el sistema operativo que uso en casa, mal vamos. Al final resulta que la cosa no es tan negativa, pero tampoco es todo lo positiva que cabría esperar.

Vamos a ir comparando los dos equipos. El iPod es el modelo nano, de dos gigas (realmente, por los 50 euros de diferencia, merece mucho más la pena conseguir el de cuatro gigas). En Muvo^\2 ya no se vende (desde hace bastante tiempo) pero tiene 4 gigas y el precio era más o menos similar.

El iPod es bastante pequeño y, sobre todo, muy ligero. Lo primero que impresiona al abrir la caja es como está embalado. Lleno de envoltorios, huecos, cajitas… etc Todo excelentemente presentado. Dos cosas llaman la atención al sacarlo de la caja, el famoso control en forma de rueda, y la mala calidad de los cascos. Es cierto lo que dicen de los cascos del iPodiPod se lleva de calle al Muvo. Dos años dan para mucho, la verdad. Eso sí, la característica fundamental del iPod es “me miras y me rayo” :-/ Creo que el acabado de los nuevos iPod’s nano soluciona este problema. El Muvo es un poco más bastillo. Despues de la caña que le he dado estos años está bastante bien. El iPod, una vez que le has perdido el respeto a lo de que salga algún rayón, casi que tampoco se nota demasiado

El hecho del que el Muvo lleve un pequeño disco duro y en el caso del iPod sea una memoria redunda en el tamaño y el peso. La duración de la batería debería ser tambien determinante, porque es más costoso mover la mecánica del disco duro que alimentar y hacer accesos a una memoria. Aún así, la autonomía de ambos equipos es equiparable (aunque, me da la impresión que sale ganando el Muvo). Eso sí, el Muvo tiene una batería de tamaño similar a la de los móviles, mientras que el iPod tiene una de imposible acceso, que debe ser muy pequeña. Esto tambien es una desventaja del iPod. Si casca la batería del Muvo se compra otra (si se puede encontrar, claro está), mientras que si se estropea la del iPod toca ir al servicio técnico y que la cambien ellos por otra (dicen que está en torno a los 60€ la operación).

El sonido. Siempre se ha dicho que la calidad de sonido del iPod es increible. Y la verdad es que es cierto, pero con matices. A mi me suena muy bien, pero tambien suena igual de bien mi Muvo. No es determinante la calidad de sonido para escoger al iPod, por tanto. Entiendo que los equipos de un determinado nivel deben sonar con una calidad semejante. Eso sí, el Muvo, tiene un ecualizador de 5 bandas, que podemos modificar independientemente, mientras que el iPod tiene una serie de ecualizaciones preestablecidas que podemos escoger. A mi me gusta más tocar las bandas por separado… pero claro, eso ya depende de cada uno :-)

Vayamos al apartado software. En el caso del Muvo, no hay problema, se conecta el equipo por usb al ordenador y aparece una nueva unidad de red. Copiamos lo que queramos, lo colocamos en carpetas, incluso añadimos alguna playlist que hayamos realizado y ¡voilá! Listo para escuchar. Tenemos un navegador un poco tosco en el Muvo para elegir el directorio que queremos escuchar o la playlist a reproducir. Simple y efectivo.

En el caso del iPod, empieza a liarse un poco la cosa en este punto. Para empezar está lo que sería “la forma correcta de usarlo” y, por otro, la forma “menos mala de sufrirlo”. Supuestamente debemos ser esclavo del cliente que Apple proporciona para el iPod, esto es, el iTunes. El caso es que, una vez instalado, estamos atados a una máquina. Me explico, puedes tener varias instalaciones del iTunes, pero cada vez que conectes el iPod al PC y sin preguntar siquiera, te va a sincronizar la lista de reproducción de iTunes con el iPod. A mi, que quereis que os diga, me muevo por varios equipos y la primera vez que me sincronizó sin previo aviso la playlist no me hizo demasiada gracia.

Además de esto, los mp3’s que carguemos, deben ir perfectísimamente etiquetados en cuanto a id3 tags se refiere. El iPod no entiende de nombres de ficheros y demás zarandajas :-/

Como tercer punto negativo, una vez que subimos la canción “se supone” que no podemos descargala a otro PC. Esto no es del todo cierto, se puede montar el iPod en el sistema de ficheros, pero los nombres de los ficheros aparecen “codificados”, sin ninguna lógica. Podemos descargar las canciones, pero nada de ser selectivos con lo que descargamos. Deberíamos descargarlo todo y usar algún programa que renombrara los ficheros a partir del id3 tag.

Al final, la solución “menos mala” que comentaba pasa por usar el cliente Amarok de linux :-) Se me olvidaba comentar que, por supuesto, no existe versión de iTunes para linux. Amarok parece que ha avanzado bastante últimamente en el soporte del iPod (y bien que me he beneficiado yo de ello). Ahora mismo monto el iPod y veo el contenido, pudiendo copiar lo que quiera de forma mucho más cómoda que con iTunes.

El “armband” de arriba ha sido el único gasto que he hecho en el iPod, y menos mal porque me ha costado 30€. No he conseguido encontrar otro modelo y, aunque cumple perfectamente su función me parece un poco (muy) caro, ¿no? Eso sí, para el gimnasio viene genial, con lo poco que pesa el nano ni te enteras que lo llevas puesto mientras estás corriendo en la cinta :-)

Resumiendo (que se nota ya demasiado que este post lo he hecho a retazos durante demasiado tiempo, quedando el churro que ha quedado al final :-S):

  • El iPod es más pequeño y manejable.
  • Finalmente, la batería del Muvo dura más que la del iPod, pero esto se corrige con las nuevas versiones del nano (prometen 24 horas de batería :-O)
  • El tema de los rayones tambien se soluciona en la nueva versión del nano.
  • Ahora, por esos 250€, puedes hacerte con un iPod nano de 8 gigas, lo que no está nada mal.
  • El problema con el software a usar, así como el depender de los id3-tags sigue siendo igual de chungo.

Últimamente uso más el iPod por el gimnasio. Pesa bastante menos que el Muvo. Además he cambiado el autobús por el coche, y en la oficina y en casa oigo los mp3’s directamente del PC. Ahora mismo para el uso que le doy, prima el peso. Hace un año habría sido al revés, ya que necesitaba más capacidad y autonomía.