Si mis calculos no fallan (que todo puede ser), cuando salga publicado esta entrada estaré en la playa, rodeado de unos cuantos cientos de miles de personas, tomando unos pinchitos y unos choricitos… jejejeje Espero hacer muchas fotos y poner alguna por aquí la semana que viene. A ver hasta que punto me enmarronan este año. ¿Por qué de un grupo de unas treinta personas siempre tienen que moverse para organizar las cosas tres o cuatro? ¡Siempre los mismos! Y ahora que casi todos los habituales trabajamos fuera de Cádiz ¡seguimos siendo los pringados! Supongo que este es de los últimos años que nos pillan de ilusos… aunque la verdad… ¡siempre decimos lo mismo y volvemos a caer!

Tenemos auténticos maestros del escaqueo. Este año ha ido que llamar a los que suelen aparecer por la barbacoa para preguntar si van a venir y, en caso afirmativo, que pongan el dinero. La gente ya ni llama para interesarse. Encima las tareas no son pocas… Uno que ya está hecho un profesional del enmarronamiento puede enumerar casi sin pestañear la lista de tareas a realizar para cada barbacoa…

  1. Recoger el dinero de muchos, teniendo que ir casi hasta su casa en muchos casos.
  2. Poner el dinero por adelantado a otros tantos
  3. Encargar la carne “un poco a ojo” (nunca se sabe cuanta gente será al final)
  4. Ir al supermercado a comprar el resto de cosas
  5. Cargar con la ristra de bolsas a casa de alguien que viva cerca de la playa
  6. Recoger la carne.
  7. Comprar el pan.
  8. Quedar en otra casa para preparar la carne (¿sabíais que los pinchitos no se pinchan solos? ¡guuuoooooo!) y cortar el pan
  9. Ir corriendo a ducharte a casa, para poder estar a las 20:00 de vuelta y bajar todo el tinglado a la playa
  10. Con un poco de suerte habrán llegado en torno a 10 personas entre la hora establecida y una hora de más (que ya se sabe, que el primero que llega pringa) para ayudar a cargar las bolsas, aunque recuerdo un año que estuvimos solo dos ¡alucinante!
  11. Una vez en la arena (tras gestionar un hueco donde ponernos, cosa harto difícil ya que hay gente que se dedica a delimitar parcelas de playa desde las 10:00 de la mañana :-O) se realizan varias actividades en paralelo.
    • Encender las barbacoas (con Bernardo como maestro de ceremonias)
    • Preparar los litros de sangría (con el toque especial de Roberto)
    • Ir a comprar hielo (a estas alturas ya con el dinero del monopoly, porque el 60% de la gente aún no ha pagado).

Graciocísimo el asunto… Pero ahora viene lo mejor… Mientras se realizan estas últimas actividades hay gente que va llegando… ¡y casi sin saludar se echan ya un cubatilla para ir abriendo boca! :-D Claro, a estas alturas, algunos estamos ya sudorosos y apestosos de cargar cosas y la gente llega “super perfesta”, recién duchadita, y con siesta de por medio. Los hay realmente geniales. No quiero dar nombres (¡anda que no!) pero los hay que, no sabemos realmente como, sincronizan su llegada con la primera ronda de pinchitos.

Cuando todo el mundo está ya comiendo… suele haber no menos de dos o tres organizadores dando la ronda para intentar reclamar las cantidades adeudadas. El récord lo tiene el que me atrevería a calificar como más habitual de los organizadores con unos ¡250 euros puestos por adelantado de su bolsillo! Y es que a la hora de ir a comprar al supermercado ¡el primero que saque la tarjeta pierde! xDDDDDDDDDD Siempre hay gente que no tiene suelto y “ya te lo dará más p’alante” :-)

Otro asunto recurrente en las barbacoas es el que llega reivindicando extraños derechos “porque yo he pagado”. Si… ¿y los demás no? ¿Te molestaste en preguntar si necesitábamos ayuda? ¿En saber si íbamos a comprar aquello que te gusta tanto y que consideras imprescindible? Normalmente el que menos pone (y no estoy hablando de dinero) suele ser el que más se queja… como en todos lados.

Tambien suele ser muy habitual el que te llama ese mismo día (algunos la misma tarde) diciendo que él y quince amigos se han quedado tirados y que si se pueden acoplar a la barbacoa. ¡Pero que sois quince so animal! Organizaos vosotros y poneis vuestra barbacoa junto a la nuestra. Es lo que tiene el ser flojo… que lo son hasta para pensar una excusa mejor… ;-)

Ya para terminar, como somos gente civilizada, solemos quedar otros cuatro o cinco para recoger toda la basura generada, llevarnos las barbacoas, limpiarlas, jurar en arameo que ¡nunca más!… vamos lo típico.

Total, que mañana hay barbacoa y ya estoy cansado solo de pensarlo… xDDDDDDDDDDD