Bueno… acabó el sorteo de lotería… y no me ha tocado (la probabilidad no falla) ¡Ok! Todo bien, otro año de tranquilidad. ¿Y por qué tranquilidad? ¿Realmente compraría lotería un sujeto aislado, con una mínima noción de estadística? No lo creo. ¿Y por qué se compra entonces? Pues por precaución.

¿Qué pasaría si no compras un número que te han ofrecido? Es más, ¿y si le toca el premio a los de la oficina y eres el único pringado que no participó? Marcado de por vida, como si lo viera. Encima te tacharían de rata… jajaja Creo que me impresionó demasiado hace años la imagen del bedel de un colegio que no compró el número que compartían todo el resto de compañeros y padres de alumnos. Todo el mundo con unos milloncejos en el banco menos ese pobre hombre ¡y encima lo sacan en la tele! Escalofriante.

Mención aparte merece la publicidad. El calvo del anuncio se tiene que estar haciendo de oro (ese sí que ha triunfado con la lotería). Me tocó soberanamente la moral uno de los anuncios en los que se ve a una pareja paseando. Se paran un momento y se quedan los dos embobados viendo un cartelillo de “se vende” colgado en un piso (nada espectacular, un pequeño pisito con pinta de no tener ni ascensor) ¡Manda narices! Hace años, en el anuncio habría aparecido una mansión de tres plantas por lo menos. Hoy en día hace falta que te toque la lotería para comprarle un piso de 30 metros cuadados a la truji. ¡Este pais no es serio!

(P.D: Enhorabuena a los del 14-4-31 xDDDDDDDDD)